Festival de obras y espectáculos destinados a las infancias durante el receso invernal. Producido por Univerxo paralelo, donde se realizan obras originales y también se convoca a grupos y compañías.
Las infancias merecen experiencias artísticas profundas, no versiones livianas de lo adulto”
Entrevista a Facundo Ouviña, director de Univerxo Paralelo
—¿Por qué hacer un festival para las infancias?
Porque creo profundamente en el arte como una herramienta transformadora, especialmente en las primeras etapas de la vida. Las infancias son un universo propio: sensible, potente, lleno de preguntas y asombros. Y merecen ser convocadas desde la escena con respeto, con belleza, con humor, con emoción. No como un “público futuro”, sino como un presente con mirada, con criterio, con deseos.
Este festival nace para ofrecer propuestas escénicas que no subestimen a las infancias, sino que las interpelen, las abracen y las hagan protagonistas.
—¿Por qué hacerlo en el Centro Pampa Cultural?
Porque es un espacio que acompaña ese espíritu. El Centro Pampa Cultural es más que una sala: es un lugar donde conviven el arte, el juego, el verde, la comunidad. Pensamos el festival como una experiencia completa, donde el teatro convive con el aire libre, la feria, los juegos, los encuentros. Es un entorno cuidado y amoroso, que también dice algo sobre cómo pensamos la cultura: no como algo lejano o solemne, sino como algo vivo, cotidiano, vincular.
—¿Por qué dedicarte a las infancias desde el arte?
Porque me conmueve profundamente el modo en que las infancias reciben el teatro. Son espectadoras honestas, directas, poéticas. Lo que las hace reír, lo que las emociona, lo que las hace pensar... aparece sin filtros. Es un territorio fértil y desafiante, donde no se puede mentir.
También siento que trabajar para las infancias es una forma de sembrar futuro: acompañar procesos de sensibilidad, de pensamiento, de imaginación. Es un compromiso ético y artístico.
—¿Cuál es el mensaje central que atraviesa las obras del festival?
Cada obra tiene su mundo, su lenguaje y su tono. Pero hay algo que las une: la posibilidad de hablar de lo importante sin perder la ternura.
En SuperLuz hablamos de identidad, valentía y cuidado del planeta. Cazamonstruos plantea que la amistad es más poderosa que cualquier miedo. En Corazón de Metal exploramos la sensibilidad, el dolor y el deseo de no sentir más. Y El niño de las estrellas propone una aventura espacial con un mensaje profundo sobre el trabajo en equipo, la empatía y el cuidado de la Tierra.
Para mí, hacer teatro para las infancias es una forma de cuidar el mundo. Porque cuando una niña o un niño se conecta con una historia, algo crece adentro. Y eso, algún día, florece.
Cronograma de obras 2025